Ya no creo en tus palabras, que terrible decepción. Vivo en la ausencia de verdad y muero pensando en la cura para este dolor.
No quiero dormir, sueño contigo, sueño con tus mentiras. La noche es una tortura. También el día. Al despertar de la pesadilla me doy cuenta que todo es real. Mátame ya, mátame, que así no quiero vivir.
Lloro en silencio, pidiendo con fe que desaparezcas de mi vida, que te trague la tierra. Y no es que no te ame, pero tus palabras duelen y desgarran lo poco que queda de mi...
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